En la cocina siempre se quema algo
A la vez que recuerdo comidas que he preparado muy bien, también recuerdo incontables veces de cuando algo se quemó, estas veces quedan aun más marcadas porque las experiencias negativas (según leí quien sabe dónde) se quedan más presentes en nuestro cerebro. Con el fuego presente, siempre hay factores que afecten la cocción de los alimentos: el sartén estaba más caliente de lo que se pensaba, alguien nos habló y nos distrajimos, surgió una emergencia que opaco por completo todo, etc. Hay muchas posibilidades. Y no solo se queman los alimentos, los cocineros se pueden lastimar o los utensilios cercanos achicharrar. He visto muchas cucharas de plástico o de madera ser olvidadas cerca del fuego y en caso de la primera quedar con pedazos derretidos, y en la segunda, marcas negras.
En mi caso por suerte no me he quemado de gravedad, una sola vez se me ampollaron los dedos por quemarme con vapor caliente y con eso he tenido para tenerle más respeto a la estufa, hasta ese día tomaba a la ligera el cocinar con fuego. Se puede imaginar, pero realmente no sabes hasta que te pasa, ese día confirmé qué una quemadura es horrible, si alguna vez se han enchilado las manos con chile (valga la redundancia) fue como esa sensación pero el doble, para la quemadura que tuve que no fue tan grave, tuve que mantener todo el día un bloque de hielo sobre mis dedos y dure como dos días con la molestia y los dedos vendados, no quiero ni pensar por lo que pasan las personas con quemaduras más graves.
Otras quemaduras, las superficies, sí pasan todo el tiempo, muchas veces me ha pasado tocar el comal o alguna olla sin saber que lo usaron antes, o cuando se sirve un plato y la comida estaba hirviendo, el calor (qué pareciera que no) sí se transmite rápido a las manos qué lo sostienen, y claro también esta el caso de cuando te quemas al probar comida muy caliente.
De accidentes graves en la cocina, solo recuerdo uno en concreto. Estaba durmiendo, pero luego mi mamá me despierta en apuro y me doy cuenta que hay humo por todos lados, apenas y podía ver algo, salimos en pijamas corriendo al patio. Mi mamá nos explicó que había puesto a calentar frijol (o puso frijol, no recuerdo bien) y se quedó dormida, la despertó el humo. Me molesté mucho esa vez, pero ahora me da risa, porque es el típico "¡se quemaron los frijoles!". La olla quedó toda quemada y el humo impregnó la casa a profundidad, duró un buen tiempo oliendo a quemado.
Ahora que lo menciono, las ollas y sartenes quemados son una de las cosas más difíciles de limpiar, la comida carbonizada se queda pegada y aunque remojes por mucho tiempo, no te salva de tener que tallar y tallar. Me pasó muchas veces en el tiempo que aprendía a hacer palomitas, era lo que más me desanima, además de arruinar las palomitas obviamente.
Por todas estas ocurrencias conozco muy bien el olor a quemado y el sabor lamentable, porque si se quema una parte, aunque se quite, lo demás seguirá sabiendo a ahumado. Por eso, este haciendo lo que este haciendo, si de repente huele a quemado, me voy directo a revisar la cocina, creo que es el instinto de cualquiera gritar "¡huele a quemado!" y si nadie contesta, ahí vamos rápido a ver, porque el fuego es peligroso, pero también porque nadie quiere comer comida quemada, es el último sabor que alguien quiere en su comida, se puede soportar lo insípido, lo salado, lo picante, pero no lo quemado. Desalienta mucho. Por eso es triste que en la cocina siempre se queme algo.
Gracias por leer :)